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lunes, 11 mayo 2009 |
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LAS cruces de mayo más llamativas no son este año las de los patios de Lebrija, sino la de los acreedores presionando a los morosos. Las primeras comuniones más brillantes no son las de mírame y no me toques, sino las de puesta en común de quienes están sufriendo en sus carnes el pecado de los impagos. A The Wall Street Journal le asombra que en España aún tengamos la fiesta en paz, porque como país volvemos a ser un marquesado con más cuento que dinero. |
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