|
FUENTE: DIARIO DE SEVILLA 6 de enero de 2005 Gaviño recupera la Alcaldía en un Pleno lleno de insultos Veinte policías y 60 guardias civiles tuvieron que garantizar la seguridad durante la moción que desbancó al regidor socialista Un puñado de monedas arrojadas desde el público, pasquines y cascadas de improperios ("judas" y "traidores" eran los moderados) recibieron y escoltaron toda la mañana a los firmantes de la moción de censura que ayer prosperó y colocó de nuevo en la Alcaldía a Baldomero Gaviño (Partido para el Desarrollo de Bormujos-Aljarafe), que desde 1991 y hasta las elecciones de 2003 ha dirigido los designios de este estratégico municipio metropolitano. Es el resultado de una sesión en la que, en previsión de altercados, se extremó la seguridad: 20 policías y 60 guardias civiles tuvieron que emplearse sobre todo a la salida y para garantizar la integridad de José Sánchez, el edil tránsfuga de la Agrupación Independiente La Paloma que, con su apoyo a la moción de Gaviño y respaldada además por la edil del PP, ha acabado con el gobierno de sus ex compañeros con el ya ex regidor socialista, Juan Antonio Iglesias. Éstos persistieron en que detrás del "golpe" hay intereses urbanísticos y que éste ha llegado tan sólo unos días después de la presentación del Avance del PGOU. Unas 2.000 personas siguieron desde la sala o en la calle, por megafonía, un Pleno en el que dominaron acusaciones sobre argumentos y los gritos acallaron con frecuencia la voz de los políticos. Tras la lectura del acta, fue el candidato del PDB-A el que tomó la palabra. Gaviño recordó que la moción de censura es una figura de la democracia, negó que haya una "compra" de voluntades y retó a que se demuestren los intereses inmobiliarios: "Ni he dado ni he recibido por el urbanismo. Lo que tengo, lo heredé de mi padre". El concejal (que tras el Pleno avanzó que asumirá esta delegación y que la edil del PP y el ahora no adscrito Sánchez serán tenientes de alcalde) subrayó que fue el más votado y que tendría mayoría absoluta de no ser por la confusión de siglas, ya que su edil y luego socia del PSOE, María José Parrado, concurrió con La Paloma, que él encabezó antes. Luego fue el turno de Iglesias, al que respaldaron muchos alcaldes del PSOE (estaban los de San Juan, Sanlúcar, Tomares, La Puebla, Umbrete, Castilleja de Guzmán, Salteras y veteranos socialistas, como el congresista Emilio Amuedo o el ex portavoz parlamentario José Caballos). Con la voz castigada, enumeró logros de estos 18 meses, proyectos que inició Gaviño y estaban sin concluir, "nos vamos con las manos limpias", resaltó. Tras reiterar que la moción ha sido "económica y urbanística", calificó de "amoral" al tránsfuga y le instó a aclarar si ha "visto maletines en el despacho de Gaviño cuando era su secretario", como afirmó en un mitin. "¿Ése es el evangelio que usted predica?", apostilló, en referencia a su condición de profesor de Religión y que le valió a Sánchez muchos reproches. La popular Ana Hermoso renunció a su turno después de que gritos como "vete al Zaudín" no cesasen, pese a su petición de "educación" y a que estuvo arropada, entre otros, por el alcalde de Bollullos y el presidente del PP de Sevilla, Ricardo Tarno, que durante la jornada estuvo cercano también a Sánchez y Gaviño, del que muchas veces se ha dicho que acabaría en filas populares. La más contundente fue María José Parrado, edil de Urbanismo y portavoz de La Paloma. Sus palabras más duras fueron para Sánchez, al que recordó cómo se refugiaba en ella tras las "vejaciones" de Gaviño o cómo le pidió que lo "enchufara" como profesor. "Judas fue más generoso y se ahorcó. Tú, por tus intereses, ahorcas a tus amigos". Parrado fue también la que habló más explícitamente de los supuestos intereses urbanísticos de la moción, sobre todo por la zona de Valencina del Hoyo, donde Gaviño proyectó una urbanización de lujo y ahora se ha previsto un parque empresarial a donde se negociaba, incluso, el traslado de parte de Canal Sur. El resto de portavoces repitió, a líneas generales, los argumentos de sus candidatos. Durante la votación, el público contrario a Gaviño (más numeroso y ruidoso que sus adeptos) comenzó a rezar en voz alta el Padre Nuestro. Luego éste juró su cargo. Tras la sesión, José Sánchez entregó una carta a la prensa en la que aclaraba que no ha estado escondido, sino pasando la Navidad en el pueblo francés de su esposa y justifica su apoyo a la moción por la actitud "dictatorial, déspota y caciquil" de Juan Antonio Iglesias, palabras similares a las que usó para definir a Gaviño en un DVD distribuido estos días por el pueblo y avanzó que denunciará las amenazas a su familia. Iglesias fue sacado a hombros del Ayuntamiento. Los firmantes de la moción lo hicieron una hora más tarde, después de que la Guardia Civil, intentara despistar a los concentrados. La mayor tensión se vivió con la marcha de Sánchez, al que volvieron a arrojar monedas, y se tuvo que contener a un vecino, entre algunas escenas de histeria.
|