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En el último pleno, Baldomero Gaviño lanzó el siguiente dardo envenenado contra los miembros de la oposición: La señora Parrado y el señor Iglesias vendieron suelo municipal a menos de la mitad de su valor real al menos en dos ocasiones, a Mercadona y a un conocido promotor bormujero muy amigo de la señora Parrado, y lo intentaron en una tercera ocasión que gracias a la moción de censura no se pudo culminar. En ese mismo pleno, el señor alcalde habló de una permuta con otro conocido promotor, restaurador y empresario amigo de la sidra (también muy amigo de la señora Parrado) que según nos cuentan pone los pelos de punta. Lo que no entendemos es porque ella (la defensora de otra forma de hacer urbanismo, la defensora de los intereses del municipio, la que iba a conseguir acabar con la dictadura de los promotores) estaba dispuesta a aceptar la permuta con este empresario. ¿Le debía algún favor o iba a pedirle algún favor? ¿Quiénes se iban a beneficiar con esta permuta? ¿Estamos hablando de financiación de grupos políticos? ¿Y el entonces alcalde, señor Iglesias, sabía algo? Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Bueno una sí, ahora se entiende un poco más el odio que se sembró durante los días previos a la moción de censura. Alguien perdió con esa moción algo más que el poder y un sueldo.  |