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Por José Sánchez Ramírez Delegado de Servicios Sociales y Educación
Por fin, el pasado día 22 de noviembre de 2006, don Carlos Mahón, magistrado juez del juzgado de instrucción número dos de Sevilla, dictó un auto de sobreseimiento provisional, pero sobreseimiento al fin y al cabo, de las actuaciones sobre el mal llamado caso Bormujos, para otros caso Gordillo, y su archivo en el juzgado número dos. ¿Qué significa esto? Pues que no hay, según dice el auto, “prueba real que evidencie que los hechos denunciados fuesen ciertos”. Y ello pese a las declaraciones de la besitos y su marido, del dentista y del coleta. Dice su señoría en el auto, “si analizamos el contenido de la denuncia y las declaraciones de los denunciantes del pasado 10 de octubre de 2006, observamos que, según los propios denunciantes, lo único que el señor Gaviño Romero les dice es que «había 140 millones de pesetas para hacer algo muy gordo Bormujos» lo que, en caso de ser cierto, no supone, se mire como se mire, una oferta de dinero para comprar el voto. Prueba de lo poco convincente que era la presunta oferta de compra, es que la denuncia no se presenta en el juzgado hasta pasado un año desde que se formalizó porque, según dice el propio señor Domínguez, «no le dio mayor importancia» “. Además, continúa el auto, “ha quedado probado que la relación del señor Sánchez Ramírez con el otro socio de gobierno (PSOE) y de forma más especial con la persona que ejercía como alcalde, señor Iglesias Moreno, era bastante mala y de hecho tanto éste como aquel, como los dos denunciantes, han reconocido en sus declaraciones que los enfrentamientos entre ambos eran continuos, destacando el ocurrido en la delegación provincial de Educación el pasado 3 de noviembre de 2004 que dio lugar a que el señor Sánchez Ramírez llegara a presentar su dimisión al frente de las delegaciones ante la 1ª teniente de alcalde y portavoz de AIBLP, doña Mª José Parrado Ramírez”. Pero lo realmente importante de todo el auto es que “el estudio de la situación patrimonial del señor Sánchez Ramírez no evidencia signos externos de haber obtenido un lucro por su actuación por lo que “no contamos con base para afirmar que el voto del concejal tránsfuga fue comprado”. Dicho en cristiano: el juez no se cree la denuncia de los señores Simeón Gordillo, Joaquín Domínguez, Mª José Parrado y Juan Antonio Iglesias; no hay ni una sola prueba que respalde esas absurdas denuncias y, tras investigar mi patrimonio en el mundo a través de la INTERPOL, no hay ningún indicio, no ya prueba fehaciente, que muestre un enriquecimiento personal o familiar por la moción de censura. Y a quién le pese que se aguante, porque esa es la verdad. Por tanto, puedo decir, sin temor a equivocarme, que todas las acusaciones que han venido vertiendo sobre mí en los últimos dos años los socialistas del talante (el dentista, el conserje y sus acólitos) y los palomos carroñeros (la besitos, su marido, el pelotilla, “el tesnico”, la potranca, la Nancy patines, el coletas, la dientes,... y todos los componentes del comando de hijos de mala madre que actuaron en Bormujos) son totalmente falsas, falaces, malintencionadas, espúreas, indecentes y tenían la única intención de la venganza a través de desprestigiar mi persona. Evidentemente ahora me toca a mí tomar decisiones y serán las que me aconseje mi abogado. Está claro que lo primero que tengo derecho a exigir, porque me lo deben, es que todos estos señores que antes he mencionado (los del talante y los de la carroña) pidan públicamente perdón, pero no a mí. Qué le pidan perdón a mi hijo, que fue el que sufrió las amenazas antes de nacer; que le pidan perdón a mi mujer, por todas las lágrimas que ha soltado en los últimos dos años; que le pidan perdón a mis padres, por los insultos y amenazas de muerte que recibieron; que les pidan perdón a mis hermanas y al resto de mi familia. A todos ellos que han sufrido un maltrato inhumano por algo en lo que ellos no tuvieron nada que ver, que fui yo. Por cierto, por si alguien aún no lo sabe, me siento cada día más orgulloso de todo lo que he hecho desde el 22 de diciembre del año 2004. Creo que no todo el mundo puede decir lo mismo ¿Verdad que no señora Parrado, señor Domínguez, señor Iglesias, señor Gordillo... y demás chupópteros y abraza farolas bormujeros? PD: Lamento que nuestro ilustre vecino don José Luís Gordillo ya no trabaje en el Correo de Andalucía como jefe de redacción. ¡Que gran pérdida! |