|
ABC DE SEVILLA 8.12.2006 
Entrevista a Baldomero Gaviño, Alcalde de Bormujos, aparecida en este diario y que reroducimos literalmente. Baldomero Gaviño (Alcalde de Bormujos): «En España no hay división de poderes, tenemos muchos jueces que hacen política» Hace unas semanas el Juzgado 2 de Sevilla decretó, por falta de pruebas, el sobreseimiento de la denuncia contra el alcalde de Bormujos por presunto soborno a concejales de cara a la moción de censura que en enero de 2005 le devolvió el bastón de mando. La imputación por cohecho se ha desmoronado, pero también el ánimo de Baldomero Gaviño (Partido por el Desarrollo de Bormujos) por sentirse «arrollado por el régimen del PSOE» y «víctima de una campaña» que ha deteriorado su imagen política y la de su localidad. -¿Cómo se siente en estos momentos? ¿Cuál es su estado de ánimo pasada la marejada? Irritado. Lo he pasado mal, muy mal. Podría contar mil detalles. El último, por ejemplo, es que mi hija, que trabaja en una empresa grande y que almuerza en el trabajo ha tenido que levantarse de la mesa porque hablaban mal del alcalde de Bormujos. «¡Es que es mi padre!», decía la pobre. Mis hijos, mis sobrinos... Uno que es arquitecto iba a ser contratado en un ayuntamiento y cuando dijo sus apellidos se formó un follón y se indignaron diciéndole que cómo iba a aparecer por allí pidiendo trabajo un sobrino del alcalde de Bormujos, que cómo se atrevía «con lo que ha hecho ese alcalde». -¿Cómo se repara todo eso? ¿Es posible? (Silencio prolongado) No lo sé. La persona normal que comete un delito debe tener la conciencia de que debe ser castigado por meter la pata, por eso el arrepentimiento está entre los atenuantes del Código Penal. ¡Pero yo es que no puedo arrepentirme de nada! Yo le he tenido que preguntar al juez de qué me acusa, de qué. ¿Qué hago yo aquí?, le dije. -¿Y qué le respondió? Me mandó callar. -¿No supo entonces de qué se le acusaba? No. Ni me lo han dicho aún. Nadie ha dicho que yo interviniera en esa supuesta compra de voluntades, sino que lo había hecho teóricamente una persona que es prima segunda mía, Eusebio. Ni siquiera el denunciante ratificó que los 140 millones de los que se hablaba vinieran de mí o fueran para comprar votos. En fin, ¿y yo qué tengo que ver? ¿Porque haya alguien que sea primo mío tengo yo algo que ver con lo del dinero? Pregúntele usted a él, que no es mi portavoz. Pero aún sigo sin saber de qué se me ha acusado. -¿Sugiere que se aprovechó la vinculación de su primo al «caso Camas» para atacarle a usted? No lo sugiero, lo afirmo. Algún medio malintencionado hablaba de «Gaviño» así sin más, sin usar el nombre de pila para que muchos pensaran en mí cuando se referían a mi primo. ¿Qué voy a explicarle a usted, que es periodista y sabe cómo se tuerce una información para salpicar a una persona? Se ha tratado de involucrar hasta a mi propio hijo. Ha habido mucha mala leche, mucho odio. No mala fe, mala leche. -¿Le ha producido este caso mayor desgaste personal del que esperaba? Hay que esperar todavía... La verdad es que no he perdido a ningún amigo y he tenido siempre muchas llamadas reconfortantes. Antes, durante y después. Pero lo he pasado mal, muy mal, porque yo tengo una conciencia y sé que hay cosas que no se deben hacer, por eso no las he hecho. Que quede claro de una vez. No las he hecho. Y eso lo sabe todo el que me conoce. -Pero las ha conocido... A lo mejor he podido convivir con esas cosas, pero no las he hecho. Jamás. Nunca he sido juez, pero eso no quiere decir que los que no lo somos no tengamos valores o un tremendo amor por la justicia, que no es exclusivo de algunos jueces. Hay muchos ciudadanos y muchos abogados modestos, como yo, que tienen mucho respeto por la justicia. Y por las togas. Y nos da mucha pena y decepción cuando comprobamos que las togas con puñetas no están a la altura que deben estar. Independencia y democracia -¿Existe una auténtica separación de poderes en España? Me refiero a la frontera, a veces difusa, entre el ejecutivo y el judicial. No existe. En absoluto. España tiene problemas importantes, pero la sociedad y la democracia de nuestro país tienen en la politización del poder judicial su problema más grave. El mayor. Y sin una justicia independiente no hay democracia. Esto se lo planteaban en sus tiempos, hace años, personas de la propia judicatura con la que he tenido ocasión de hablar, que conocían el reto que tenía la Justicia cuando llegara la democracia, y en ese aspecto se ha fracasado. -Una afirmación arriesgada... Bueno, antes, hace algunos años, había jueces que eran como sacerdotes, porque con sueldos ridículos ejercían la justicia con entrega e independencia. Y por supuesto con respeto a la legislación que estaba vigente. Pero ahora hay muchos jueces que han dejado de ser sacerdotes y han pasado a ser políticos, se dedican a hacer política. España tiene muchos jueces que hacen política. Y necesitamos jueces, no justicieros». -¿Qué fue lo último que le dijo usted al juez? Le dije adiós. Y que espero no volver a encontrármelo jamás. -Resúmame su caso... Todo procede de una denuncia de un trabajador del Ayuntamiento, un técnico. Le habían prorrogado como indefinido dos o tres días antes de celebrarse la moción de censura en la que montó el escándalo y tuvo que ser desalojado por la Policía. Pues este señor es hermano de un periodista con cierta responsabilidad del medio que difundió la noticia y que ha ejercido una campaña brutal contra mí. Tenían sus razones personales. Él firmó la denuncia a la Fiscalía y cuando fue a ratificarla le pregunté yo mismo que de dónde procedían sus noticias; me dijo simplemente que de lo que aparecía en los periódicos. Eso es muy triste. Por denunciarme se le dio un premio político y fue en la lista de María José Parrado. -¿Por qué entonces no había despedido antes a un subordinado suyo? Podíamos haberlo hecho, pero nunca lo hice, ya ve. Lo dejamos pese a no venir nunca por una baja y estar paseándose por aquí. Se trataba de uno de esos empleos con los que no sabíamos qué hacer, como pasa en tantos ayuntamientos, que tienen con este tema un problema. Sólo hay que ver las cifras del empleo público en España y que en las administraciones locales casi doblamos la media nacional, algo que es escandaloso, la doblamos, y eso es una hipoteca tremenda. Y luego la Diputación, con esa cantidad de gente... No sé cómo vamos a poder soportar este gasto. Por esto el dinero no se gasta en inversiones, por ejemplo en Sevilla, sino en sueldos de funcionarios. ¿Sabe usted cuántos asesores tiene éste o aquél político? ¿Cómo es posible que haya alcaldes de cualquier pueblo que tengan cuatro o cinco asesores cobrando del dinero público? Y luego cambia el alcalde y se trae a otros tantos. Así nos va. -Retomando el tema, ¿por qué cree que se le denuncia más de un año después de suceder los hechos denunciados? Cualquiera que conozca el ambiente que hay en esta Corporación lo entendería. Es la crispación que hay en toda España. No hay puentes entre los dos lados, se está abriendo una zanja entre las opciones políticas tan profunda que en otros momentos históricos hubiera sido muy preocupante. Hay mucha gente que habla de una situación parecida a la que se vivió a comienzos de los años 30. -En cuanto a la denuncia... Yo lo que digo es que si cuando suceden los hechos hubiera habido el más mínimo resquicio para coger al alcalde cometiendo delitos, ¿no se hubiera usado? Si lo que dicen hubiera pasado de verdad, pues hubieran hecho uso de las leyes para impedir la moción de censura en vez de acumular neumáticos para quemarlos y organizar la que organizaron de insultos y agresiones. ¿Por qué no pusieron entonces una denuncia? Si tan claro estaba que se habían cometido esos hechos... Pero es que no tenían pruebas. Y luego han intentado burdamente fabricar algunas a posteriori, cosas que no se sostenían. -¿Pretende usted ahora tomar alguna medida por ello? A poco que tuviera menos trabajo la Fiscalía, creo que esto debería investigarlo. Es que no se puede responder a un juez que uno conoce los hechos por lo que ha leído en los periódicos cuando es su hermano quien fabrica la noticia. ¡Es que no se puede! Y ya está, con eso va uno a los juzgados. ¿Y el daño que se le ha hecho a tantas personas? ¿Y la presunción de inocencia? Por todo esto tengo este desencanto con el panorama judicial. ¿Es que mi delito era poner una moción de censura? Pero si ese es un instrumento de control más de la democracia, si está en la Ley Electoral desde el 85... -¿Cuándo lo ha visto peor? Cuando he tenido peores sensaciones anímicas, y eso ha sido al comprobar que la presunción de inocencia... pues eso, que depende de a quién se aplique. Con esto hemos empezado un mal camino. Por ejemplo, es necesario acabar con la violencia de género, claro, pero no sobre la base de acabar con el principio de la presunción de inocencia, no. Es que a nosotros nos enfila un medio de comunicación y perdemos la presunción de inocencia con un juicio mediático paralelo. El poder que domina Andalucía -¿Le ha hecho este caso replantearse muchas cosas? Sí. Políticamente he sentido el peso del poder que domina Andalucía, de la maquinaria socialista. Y me he sentido un estúpido. ¿Cómo puedo yo enfrentarme a estos señores? Me han dado ganas de tirar la toalla, he estado muy cerca. pero igual que mantengo mis valores, seguiré manteniendo el compromiso con las personas que han confiado en mí. No me puedo rendir. Y en las elecciones de mayo nos veremos. -No es nuevo decir que usted siente acoso del PSOE. Sólo hay que ver las dificultades que tiene el hospital San Juan de Dios. Y como eso, que es la salud de la gente, todo, y simplemente porque no gobiernan aquí. Por eso te intentan asfixiar de mil maneras. Y por pura envidia, así de claro. Tenemos mejor equipamiento que los demás. Y eso sin ser escogido por el dedo del «todopoderoso», porque todo es iniciativa privada, para lo que hay que competir. Sepa que la Universidad vino aquí en competencia con el Ayuntamiento de Sevilla, por ejemplo. Pues todo sin el cobijo del poder socialista. ¿Sabe usted que llevo toda la vida pidiendo colegios y la Junta no ha puesto en marcha ninguno, en 20 años, ¿eh?, y en dos años que estuvo el PSOE en la Alcaldía hicieron tres? Otro ejemplo: aquí no se hace una carretera desde 1973, la autopista de Huelva. Tenemos la reserva de suelo hecha desde el 91 para una vía metropolitana que hay que hacer; pues no se ha hecho. Ni se va a hacer. Y luego empiezan a decir que somos los culpables de los atascos... No señor, la que no cumple es la Junta, que miente constantemente. |